Investigadores federales recuperaron parte de un motor enterrado del Learjet 60 que se estrelló en Greenacres, Florida, causando la muerte de sus nueve ocupantes. El hallazgo se suma al descubrimiento de fragmentos de la cola a casi seis kilómetros del impacto, mientras las autoridades examinan las advertencias de los pilotos sobre condiciones meteorológicas peligrosas.
La Junta Nacional de Seguridad del Transporte (NTSB) informó el jueves que las excavaciones comenzaron el miércoles, después de que trabajadores de servicios públicos drenaran el agua acumulada y eliminaran riesgos en el terreno.
El avión había despegado el domingo, aproximadamente a las 10:37 a. m., del Aeropuerto Internacional Austin-Bergstrom, en Texas, con destino a North Eleuthera, Bahamas. Sin embargo, poco antes de la 1:00 p. m., terminó estrellándose en el condado de Palm Beach.
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¿Qué encontraron los investigadores entre los restos del Learjet 60?
Además del fragmento del motor, los equipos localizaron escombros sobre tejados de viviendas y edificios cercanos, evidencia de la amplia dispersión de los restos de la aeronave.
Uno de los descubrimientos más importantes fue el elevador izquierdo de la cola, componente encargado de controlar el movimiento vertical del avión. La pieza apareció dividida en tres fragmentos, uno localizado a casi seis kilómetros del lugar del accidente.
Thomas B. Chapman, integrante de la NTSB, calificó este hallazgo como una “prueba muy importante” para reconstruir lo ocurrido.
La investigación enfrenta otra dificultad: todavía no aparece la grabadora de voz de cabina, aunque el avión estaba equipado con ese dispositivo. Las autoridades tampoco han confirmado si permanecía instalado durante el vuelo.
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¿Qué advirtieron los pilotos antes de estrellarse en Florida?
Cuando el Learjet volaba aproximadamente a 41,000 pies, un controlador aéreo alertó sobre precipitaciones moderadas a cinco millas y ofreció alternativas para modificar la trayectoria.
Posteriormente, la tripulación recibió instrucciones para dirigirse hacia un punto cercano a Naples, Florida. Sin embargo, los pilotos comunicaron que las condiciones estaban empeorando y reportaron presencia de hielo y turbulencias, preguntando si existía una ruta más segura.
Fuertes lluvias y tormentas eléctricas afectaban el sur de Florida durante el accidente. Por ello, las condiciones meteorológicas constituyen una línea central de investigación, aunque todavía no existe una causa oficial determinada.
Entre las víctimas identificadas figuran el empresario tecnológico Adam Robinson, de 45 años; su esposa, Helen Sharp, de 40; sus hijos Emma, de cuatro años, y Charlie, de dos; y la niñera Anita Maria Cetina. También fallecieron Rachael Reed y Charmi Fehr.
Los investigadores continúan recuperando evidencias para establecer qué provocó la tragedia.

