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Arabia Saudí enfrenta una nueva escalada militar después de que ataques reivindicados por los rebeldes hutíes de Yemen alcanzaran dos aeropuertos internacionales, dejando tres muertos, 36 heridos y daños en infraestructura aeroportuaria.

En el aeropuerto internacional Rey Khalid de Riad murió un ciudadano sudanés y ocho personas resultaron heridas. Otro ataque contra el aeropuerto de Abha, en el sur del país, causó dos fallecimientos, correspondientes a ciudadanos de Marruecos y Argelia, además de 28 heridos.

Los incidentes ocurrieron entre martes y miércoles, según las autoridades saudíes, que señalaron el uso de misiles contra instalaciones aeroportuarias.

Los hutíes, respaldados por Irán, habían advertido previamente a las aerolíneas internacionales que suspendieran sus operaciones en el espacio aéreo saudí, con excepciones para determinadas rutas sobre La Meca y Medina.

La ofensiva aumenta la preocupación por la seguridad del transporte aéreo y del comercio energético en Medio Oriente, particularmente alrededor del estrecho de Bab al-Mandeb, conexión estratégica entre el Mar Rojo y el golfo de Adén.

Los rebeldes ampliaron recientemente su control territorial en Yemen, fortaleciendo su presencia cerca de esta ruta marítima. Arabia Saudí y fuerzas yemeníes aliadas respondieron con operaciones destinadas a recuperar posiciones y proteger el tránsito comercial.

El estrecho, cuya entrada tiene aproximadamente 29 kilómetros de ancho, es fundamental para el movimiento de petróleo y mercancías entre Asia, Europa y otras regiones.

Las tensiones también alcanzaron el golfo Pérsico. La agencia británica de seguridad marítima UKMTO informó que un petrolero fue atacado frente a Qatar, con impactos de varios proyectiles y víctimas reportadas.

Una interrupción prolongada de estas rutas podría encarecer el transporte marítimo, los seguros y los combustibles. Para consumidores y empresas estadounidenses, incluidos negocios hispanos dependientes de importaciones y logística, mayores costos energéticos podrían trasladarse a precios finales.

El conflicto yemení comenzó en 2014 y provocó más de 150,000 muertes, además del desplazamiento de millones de personas.

La reciente escalada rompe años de relativa contención y añade incertidumbre a los mercados internacionales, que siguen atentos a posibles alteraciones del suministro petrolero y de las cadenas comerciales.

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