Arabia Saudita enfrenta una creciente crisis de seguridad después de una serie de ataques con drones y misiles atribuidos a los rebeldes hutíes de Yemen, respaldados por Irán, que han afectado directamente las operaciones aeroportuarias y el transporte internacional.
El aeropuerto internacional Rey Khalid, en Riad, permanece con operaciones suspendidas tras varios bombardeos. El ataque más grave, ocurrido el sábado, dejó 12 muertos y más de 300 heridos, mientras otra ofensiva dominical provocó una víctima mortal y aproximadamente una docena de lesionados.
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La escalada llevó a Estados Unidos, Reino Unido, Canadá, Australia, Nueva Zelanda y otros gobiernos a emitir advertencias de viaje hacia territorio saudí.
Según Flightradar24, las aerolíneas cancelaron cientos de vuelos y desviaron aproximadamente 100 operaciones hacia aeropuertos alternativos. Delta Air Lines evalúa si mantiene el lanzamiento de su conexión directa entre Atlanta y Riad, previsto para el 23 de octubre.
La situación también amenaza importantes encuentros internacionales del sector energético y financiero programados en el reino, aumentando la incertidumbre empresarial. Para viajeros y empresarios, las interrupciones podrían representar mayores costos de transporte, cambios de itinerarios y dificultades comerciales con Oriente Medio.
El presidente Donald Trump planteó la posibilidad de respaldar una respuesta militar saudí contra los hutíes, mientras Irán manifestó disposición para promover conversaciones entre Arabia Saudita y Yemen.
Paralelamente, Teherán analiza una propuesta estadounidense relacionada con la reapertura del estrecho de Ormuz, una vía estratégica para el comercio petrolero mundial. La evolución del conflicto podría intensificar las presiones sobre los mercados energéticos internacionales.
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