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Donald Trump aseguró que considera “muy seriamente” restringir las exportaciones estadounidenses de diésel, mientras el precio del combustible se mantiene cerca de máximos históricos y aumenta la presión sobre consumidores, agricultores y transportistas antes de las elecciones de noviembre.

El diésel promediaba alrededor de $6.50 por galón, apenas por debajo del récord de $6.53 registrado el 22 de septiembre. Las interrupciones relacionadas con los conflictos en Irán y Ucrania han reducido suministros y complicado rutas internacionales de energía.

¿Podría una prohibición reducir el precio del diésel en Estados Unidos?

La administración todavía no ha anunciado una decisión. El secretario de Energía, Chris Wright, ha planteado restricciones como alternativa a una prohibición completa, mientras también se analiza una posible suspensión de exportaciones durante 90 días.

Estados Unidos es una fuente fundamental de diésel para el mercado internacional. Analistas de Morgan Stanley consideran que restringir las ventas externas podría reducir inicialmente los precios domésticos, pero también generar consecuencias inesperadas.

Las refinerías producen diferentes combustibles simultáneamente. Alterar artificialmente el destino del diésel podría modificar sus operaciones y terminar ejerciendo presión sobre otros productos, incluida la gasolina.

¿Por qué Europa teme una restricción estadounidense?

El impacto internacional podría ser considerable. Estados Unidos suministró aproximadamente la mitad de las importaciones europeas de diésel durante los últimos dos meses, aumentando su importancia ante la reducción de los flujos procedentes de Rusia y Oriente Medio.

Una restricción estadounidense podría disparar los precios europeos y profundizar una escasez que ya afecta al mercado energético mundial.

La industria petrolera estadounidense también rechaza la propuesta. Sus representantes sostienen que limitar exportaciones podría crear problemas adicionales para las refinerías y terminar perjudicando al consumidor.

En Estados Unidos, el costo del diésel tiene además efectos económicos amplios. Camiones, agricultura y logística dependen intensamente de este combustible, por lo que precios elevados pueden trasladarse al transporte y posteriormente a alimentos y mercancías.

Para muchos hogares hispanos y pequeños negocios vinculados con construcción, transporte y servicios, esa presión puede sentirse directamente en los costos operativos. Trump enfrenta así una decisión compleja: intentar abaratar el diésel doméstico sin provocar una nueva distorsión en un mercado mundial que ya opera bajo fuertes restricciones de suministro.

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