Kimberly-Clark proyecta ventas de $4,130 millones para el tercer trimestre, por debajo de los $4,150 millones registrados un año antes. Sin embargo, la cifra supera los $4,090 millones estimados por analistas de Wall Street, pese a las dificultades comerciales que enfrenta en China.
La compañía estadounidense, fabricante de Huggies, anticipa una contracción del 1.3% en sus ventas orgánicas y ganancias ajustadas de $1.70 por acción, frente a los $1.58 esperados por los especialistas consultados por FactSet.
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Las previsiones impulsaron sus acciones un 3.1% en las operaciones previas a la apertura bursátil, hasta $102.50, reflejando una reacción favorable de los inversionistas ante resultados proyectados menos débiles de lo previsto.
El deterioro comercial está relacionado con una polémica difundida durante el verano en redes sociales chinas, donde circularon acusaciones sobre la presencia de formamida, un disolvente industrial, en los pañales de la compañía.
Kimberly-Clark reconoció anteriormente que la controversia perjudicó sus ventas del segundo trimestre y advirtió sobre posibles efectos adicionales. Aunque mantiene sus previsiones anuales revisadas en agosto, persisten riesgos para su recuperación.
Para consumidores e inversionistas hispanos en Estados Unidos, el desempeño de Kimberly-Clark evidencia cómo una crisis reputacional internacional puede afectar las perspectivas financieras de marcas presentes en productos esenciales del hogar.
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