El patrimonio neto de la familia estadounidense típica aumentó apenas 2% entre 2022 y 2025, hasta aproximadamente $216,000 ajustados por inflación, según la Reserva Federal. El resultado contrasta con el crecimiento de 37% registrado entre 2019 y 2022, cuando la valorización de viviendas y acciones impulsó la riqueza familiar.
Sin embargo, el avance reciente no benefició a todos por igual. Los hogares con mayores ingresos y los estadounidenses de edad avanzada concentraron las ganancias, mientras numerosos jóvenes experimentaron pérdidas patrimoniales. Esta diferencia evidencia una economía donde la propiedad de activos determina buena parte del bienestar financiero.
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¿Quiénes aumentaron más su patrimonio después de la pandemia?
Las familias pertenecientes al 10% con mayores ingresos registraron un incremento patrimonial de 31%, mientras la riqueza disminuyó entre el 40% de los hogares con menores ingresos. La diferencia también fue generacional: los estadounidenses de 75 años o más aumentaron su patrimonio 37%, frente a una caída de 23% entre los menores de 35 años.
Los adultos mayores alcanzaron una riqueza familiar mediana de $505,000, convirtiéndose en el grupo de edad con mayor patrimonio. Una explicación importante es su exposición a inversiones financieras e inmobiliarias, especialmente después de que el S&P 500 acumulara una ganancia de 78% entre finales de 2022 y 2025.
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¿Qué revela el estudio sobre las dificultades financieras de los hogares?
La encuesta identificó un deterioro significativo entre determinados grupos. El patrimonio neto mediano de las familias negras disminuyó 25%, mientras los hogares encabezados por personas sin diploma de secundaria registraron una caída de 55%, reflejando importantes diferencias en la capacidad de acumular riqueza.
Además, la proporción de familias atrasadas en pagos de préstamos aumentó de 12% en 2022 a 20% en 2025, su nivel más elevado desde 2010. Para las familias hispanas, estos resultados destacan la importancia del acceso a vivienda, inversiones y mecanismos de ahorro que permitan construir patrimonio a largo plazo.
La confianza del consumidor también refleja estas diferencias. Quienes poseen mayores inversiones bursátiles mantienen expectativas más favorables que quienes carecen de esos activos, mientras la inflación continúa presionando los presupuestos familiares. El estudio evidencia que la acumulación de riqueza depende cada vez más de los activos disponibles y de la posición financiera inicial de cada hogar.
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