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Donald Trump y Xi Jinping cerraron el jueves una jornada de reuniones y ceremonias en Washington con una cena de Estado que reunió a algunos de los empresarios más influyentes de Estados Unidos. La visita proyectó acercamiento personal, aunque dejó pocas señales públicas de avances sustanciales en las disputas entre Washington y Pekín.

Trump aseguró que “nunca se había llevado mejor” con Xi. Al comenzar la cena sostuvo que ambos representan sistemas diferentes, pero que los vínculos entre sus pueblos perduran, mientras Xi pidió que la competencia bilateral no se transforme en confrontación.

¿Qué consiguieron Trump y Xi después de sus reuniones?

Ambos líderes discutieron comercio, Taiwán, Oriente Medio, Ucrania e inteligencia artificial, según el material proporcionado. Un día antes, Washington y Pekín habían extendido por dos meses una tregua comercial que evitaba temporalmente una nueva escalada arancelaria.

Xi advirtió contra la llamada “trampa de Tucídides” y afirmó que la competencia debe ser “sana” y mantenerse dentro de límites razonables. En inteligencia artificial fue más específico: defendió que la tecnología permanezca “siempre bajo control humano”.

Persisten desacuerdos sobre tecnología y comercio, además de cuestionamientos estadounidenses sobre el cumplimiento de compromisos chinos de aumentar las compras agrícolas. Para pequeños negocios dependientes de importaciones, incluidos muchos empresarios hispanos, cualquier cambio arancelario puede trasladarse a costos, inventarios y precios.

¿Quiénes asistieron a la cena de Estado y qué se sirvió?

La diplomacia tuvo una fuerte dimensión empresarial. Entre los invitados de alto perfil estuvieron Elon Musk, Jensen Huang y Jeff Bezos, junto con funcionarios estadounidenses y chinos y donantes republicanos.

Melania Trump supervisó los preparativos y la decoración utilizó flores y manteles rojos, referencia al significado cultural del color en China. El brindis se realizó con Schramsberg “Blanc De Noir”, recordando el “Brindis por la Paz” de Richard Nixon y Zhou Enlai en Pekín en 1972.

El menú comenzó con crema de calabaza amarilla, setas silvestres y aceite de cebolleta. Continuó con lubina con costra de sésamo, bok choy y berenjena asada, y terminó con crema de vainilla y helado elaborado con miel de la Casa Blanca. El tenor Christopher Macchio encabezó las actuaciones musicales.

¿Qué regalos intercambiaron Trump y Xi?

Trump entregó a Xi una estatua de un águila calva posada sobre una rama, diseñada, según explicó, “en colaboración personal” con Melania Trump. El mandatario describió el águila como símbolo nacional estadounidense y expresó su deseo de que encontrara “un lugar maravilloso” en Pekín.

Xi respondió con diplomacia cultural: anunció que China enviará al zoológico de Atlanta dos pandas, Ping Ping y Fu Shuang, nacidos en 2020, como “embajadores de la amistad”. Atlanta había enviado su anterior familia de pandas a China en octubre de 2024.

El gesto recuerda a 1972, cuando China envió pandas a Estados Unidos después de la histórica visita de Nixon a Pekín. La ceremonia de esta semana incluyó además 479 militares y un sobrevuelo de un B-2 y cuatro F-22, según la Casa Blanca.

Xi también evocó aquel acercamiento durante su brindis y sostuvo que una amistad “forjada en sangre y fuego” puede perdurar durante generaciones.

La visita dejó así dos imágenes paralelas: una Casa Blanca cargada de símbolos de cooperación y una relación económica y tecnológica todavía marcada por la competencia. La tregua comercial ofrece tiempo para negociar, mientras la presencia de grandes empresarios y el intercambio de regalos mostraron el interés de ambos gobiernos por mantener abiertos los canales políticos y comerciales.

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