La confianza del consumidor estadounidense volvió a encender las alarmas económicas en octubre. El índice preliminar de la Universidad de Michigan cayó a 46.3 puntos, desde 48.1 en septiembre, por debajo de los 47.6 esperados por Wall Street y en su nivel más bajo desde mayo.
El deterioro de las finanzas familiares y las crecientes expectativas de inflación complican las perspectivas económicas. La combinación resulta especialmente preocupante porque el consumo representa aproximadamente dos tercios de la economía estadounidense.
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El dato más inquietante aparece en las condiciones económicas actuales, cuyo índice se desplomó de 50.9 a 44.7 puntos. En contraste, las expectativas futuras mejoraron ligeramente, de 46.3 a 47.3 puntos, reflejando que las familias perciben mayores dificultades inmediatas, aunque mantienen cierta esperanza de recuperación.
La presión afecta especialmente a los hogares de menores ingresos y a quienes poseen menos inversiones bursátiles. También empeoraron las condiciones para comprar vehículos y electrodomésticos debido a los elevados precios y costos de financiamiento, factores que podrían reducir el gasto durante los próximos meses.
La inflación añade otra preocupación para la Reserva Federal. Las expectativas de aumento de precios a un año subieron de 4.6% a 4.7%, mientras las de largo plazo avanzaron de 3.4% a 3.5%, complicando cualquier decisión sobre las tasas de interés.
El informe no confirma una recesión, pero advierte sobre un riesgo importante: si las familias pierden confianza, poder adquisitivo y capacidad para financiar sus compras, sostener el crecimiento económico estadounidense será cada vez más difícil.
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