El envejecimiento de la población está dejando de ser únicamente un desafío social para convertirse en un riesgo económico y fiscal. Moody’s advierte que la reducción de trabajadores, combinada con mayores gastos en pensiones y salud, presionará las finanzas públicas incluso antes de que las poblaciones comiencen a disminuir.
Europa enfrentará primero ese cambio. La Comisión Europea proyecta que la población de la Unión Europea alcanzará su máximo en 2029 y posteriormente iniciará un descenso sostenido.
Estados Unidos dispone de más tiempo. La Oficina del Censo proyecta un máximo poblacional alrededor de 2080 en su escenario principal, pero lo adelanta hasta 2043 bajo una hipótesis de baja inmigración.
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¿Por qué el envejecimiento amenaza las finanzas de las principales economías?
El problema central es la relación entre trabajadores y jubilados. Actualmente, las economías del G7 tienen aproximadamente tres personas en edad laboral por cada adulto mayor de 65 años; Moody’s estima que serán alrededor de dos en 2050.
Menos trabajadores significan menor capacidad productiva y una base tributaria relativamente más pequeña, mientras aumentan los costos de atención médica y pensiones.
El cambio también puede modificar el consumo, las tasas de interés reales y la rentabilidad de la deuda soberana. Para los gobiernos, eso implica decisiones difíciles entre aumentar impuestos, contener beneficios, elevar la edad de jubilación o asumir mayor endeudamiento.
El fenómeno tampoco está limitado a Occidente. En China, la proporción de mayores de 65 años pasó de 7% a 14% en dos décadas. Brasil, Tailandia y Turquía siguen trayectorias similares, pero enfrentarán el envejecimiento con ingresos inferiores a los de economías avanzadas.
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¿Puede la inteligencia artificial compensar la falta de trabajadores?
La IA puede elevar la productividad y reducir parcialmente el impacto de una fuerza laboral menor, pero Moody’s considera que no resolverá completamente el problema.
La automatización puede sustituir determinadas tareas en fábricas y servicios, pero no reemplaza la demanda generada por hogares y consumidores. Por eso, las economías necesitarán producir más con menos trabajadores sin depender únicamente de tecnología.
En Estados Unidos, la inmigración será además determinante para la trayectoria demográfica. Para trabajadores y empresarios hispanos, una población laboral más limitada podría aumentar su importancia económica, mientras las decisiones sobre impuestos, jubilación y gasto público tendrán consecuencias directas sobre hogares y negocios.
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