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Guyana atraviesa una transformación económica extraordinaria. Durante el primer semestre de 2026, sus exportaciones petroleras superaron los $15,000 millones, mientras la producción alcanzó aproximadamente 902,000 barriles diarios. Paralelamente, la economía creció un estimado de 33.3% y la actividad no petrolera avanzó 10.1%.

En Nexo Caribe, Margaret Ramírez Báez, CEO de LegalmentePR, describió el fenómeno como un “gran milagro económico en el Caribe” y destacó que antes de 2015 Guyana “no había recibido ni un solo dólar de petróleo”.

¿Cómo puede Guyana evitar que su riqueza petrolera termine perjudicando su economía?

Ramírez Báez advierte que “el petróleo no es para siempre” y que se estima una vida productiva de entre 30 y 40 años. Por eso considera fundamental el fondo soberano creado para administrar los ingresos energéticos.

“El crecimiento económico tan marcado [...] tiene que traducirse en un desarrollo sostenible”, afirmó. Esto implica que los beneficios alcancen infraestructura y servicios sociales, pero también que fortalezcan sectores diferentes al energético.

La especialista recordó que Guyana “no estaba preparada para recibir tantos ingresos” ni para convertirse rápidamente en un productor petrolero relevante. El riesgo es que el auge termine convertido en una “maldición del petróleo” si desplaza otras industrias.

Además, advirtió que “el descontrol o la falta de regularización adecuada podría incluso impulsar una inflación e impulsar la corrupción”.

¿Puede el boom de Guyana transformar las relaciones económicas del Caribe?

Ramírez Báez considera acertada la creación del fondo soberano, donde se depositan ingresos petroleros para atender necesidades actuales y “asuntos generacionales”, incluyendo infraestructura y desarrollo socioeconómico.

El impacto también comienza a cruzar fronteras. La invitada señaló relaciones con República Dominicana y vínculos de Guyana con Puerto Rico en “temas de logística, de ingeniería, de capital humano”, abriendo espacio para mayor intercambio regional.

Su ubicación y creciente capacidad financiera podrían convertir al país en un nuevo eje de inversión, energía y comercio caribeño.

“Hay que estar pendiente a este milagro económico caribeño”, concluyó Ramírez Báez. Guyana pasó de producir cero petróleo hace menos de una década a enfrentar ahora un desafío mucho mayor: utilizar esa riqueza temporal para construir una economía capaz de prosperar cuando el crudo deje de dominarla.

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