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La Reserva Federal de Estados Unidos (FED) decidió este miércoles 28 de octubre mantener las tasas de interés entre 3.75% y 4%, una pausa que evita nuevos aumentos inmediatos, pero prolonga las dificultades financieras de millones de familias y empresas.

La decisión llegó después del incremento de septiembre y en medio de una inflación que volvió a acelerarse. El índice de precios al consumidor alcanzó el 3.7% anual, mientras los estadounidenses siguen enfrentando elevados costos de vivienda, alimentos, transporte y financiamiento.

El Comité Federal de Mercado Abierto aprobó la medida por diez votos contra dos. Lisa Cook y Beth Hammack defendieron un aumento adicional de 0.25 puntos porcentuales, reflejando las divisiones internas sobre cómo contener los precios.

¿Por qué la FED decidió no aumentar las tasas pese a la inflación?

El presidente de la FED, Kevin Warsh, explicó que la institución necesita evaluar nuevos indicadores antes de endurecer nuevamente su política monetaria.

“El crecimiento económico se ha fortalecido”, afirmó Warsh, destacando que la expansión del primer semestre fue revisada del 1.8% al 2.4%, mientras el tercer trimestre podría mostrar resultados todavía mejores.

El funcionario también destacó la resistencia del mercado laboral y señaló que el desempeño del empleo ha sido “bastante positivo”. Sin embargo, reconoció que la inflación continúa siendo el principal desafío y que el debate del comité “se centró principalmente en la estabilidad de precios”.

La FED busca evitar dos riesgos: permitir que la inflación siga aumentando o elevar demasiado las tasas y terminar debilitando una economía que todavía muestra fortaleza.

¿Cómo afecta la decisión a las hipotecas, tarjetas de crédito y préstamos?

Para las familias estadounidenses, mantener las tasas significa que el financiamiento continuará siendo costoso, especialmente para quienes desean adquirir vivienda o necesitan refinanciar obligaciones.

Las hipotecas a 30 años alcanzaron una tasa promedio del 7.33%, frente al 7.12% registrado en septiembre. En una hipoteca de $300,000, esa diferencia representa aproximadamente $43 adicionales mensuales, equivalentes a más de $500 anuales en capital e intereses.

Los préstamos respaldados por el valor de las viviendas también aumentaron del 8.28% al 8.77%, mientras las tarjetas de crédito mantienen intereses elevados.

Warsh reconoció que las condiciones financieras están cambiando. “Hemos empezado a observar algunos cambios en las condiciones financieras y crediticias; se han endurecido para algunas empresas y hogares, tal como cabría esperar”, explicó.

El encarecimiento del dinero reduce la capacidad de consumo, dificulta nuevas inversiones y obliga a muchas familias a destinar una mayor proporción de sus ingresos al pago de intereses.

¿Qué consecuencias tendrá para Wall Street y las empresas estadounidenses?

Las tasas elevadas también afectan a las compañías que necesitan financiamiento para contratar trabajadores, ampliar instalaciones o desarrollar proyectos tecnológicos. El rendimiento de los bonos del Tesoro estadounidense a diez años rondó el 5%, elevando los costos de financiamiento y ofreciendo a los inversionistas alternativas frente a las acciones.

Warsh reconoció que los intereses están afectando incluso a las grandes inversiones relacionadas con inteligencia artificial. “Los tipos de interés han tenido un efecto”, declaró al referirse al financiamiento de infraestructura tecnológica.

También observó que los inversionistas están seleccionando cuidadosamente los proyectos que consideran rentables. “Los participantes del mercado se están volviendo algo más selectivos en la asignación de su capital”, afirmó.

Para los ahorradores, las tasas elevadas pueden representar mejores rendimientos en determinados depósitos, aunque esos beneficios no siempre compensan el incremento del costo de vida.

¿Cómo afecta esta decisión a Trump antes de las elecciones del 3 de noviembre?

La decisión llega apenas seis días antes de las elecciones legislativas estadounidenses, cuando estará en juego el control del Congreso. Trump ha exigido reiteradamente tasas más bajas para impulsar la economía y reducir los costos financieros, pero la FED mantiene una posición cautelosa ante la inflación persistente.

Warsh rechazó que las consideraciones electorales influyeran en la decisión. “No escuché ni una palabra sobre política. No oí ninguna referencia a la política, a las elecciones ni a lo que sucederá la próxima semana”, aseguró.

La situación representa un desafío para la Casa Blanca porque los estadounidenses continúan pagando precios elevados y tampoco encuentran alivio inmediato en sus préstamos. ¿Qué ocurrirá con las tasas en diciembre y qué cambios prepara Warsh para 2027?

Los mercados anticipan otra posible subida de tasas en diciembre, aunque la FED todavía no ha anunciado una decisión definitiva. Warsh dejó claro que prefiere evitar compromisos anticipados sobre la trayectoria monetaria.

“No creo en dar indicaciones prospectivas, salvo en circunstancias excepcionales o en caso de crisis”, afirmó.

También anunció que en 2027 una de las ocho reuniones anuales estará dedicada exclusivamente a discutir estrategias, sin votación prevista sobre las tasas.

“Creemos que ocho reuniones al año es el número adecuado para el FOMC”, explicó, anticipando que en 2028 habrá dos encuentros estratégicos y seis dedicados a decisiones monetarias.

El panorama combina una economía resistente, inflación persistente y financiamiento costoso. Para los estadounidenses, la conclusión es que la FED evitó otra subida en octubre, pero el alivio para sus bolsillos todavía tendrá que esperar.

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