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La inflación estadounidense ofreció una señal de alivio en agosto. El índice de precios de gastos de consumo personal (PCE) aumentó 0.3% mensual y 3.4% interanual, este último por debajo del 3.7% previsto por economistas.

La sorpresa fue mayor en la inflación subyacente, que excluye alimentos y energía. El indicador avanzó 0.2% mensual y 3.0% anual, frente a previsiones de 0.3% y 3.3%, respectivamente.

Los datos llegan después de cambios metodológicos de la Oficina de Análisis Económico (BEA) que afectaron categorías como servicios legales, software, accesorios informáticos y gestión de carteras. Las revisiones redujeron además la inflación subyacente de julio en 0.36 puntos porcentuales.

¿Qué significa el dato de inflación para la FED?

Aunque la lectura fue mejor de lo esperado, tanto la inflación general como la subyacente permanecen por encima del objetivo de 2% de la FED. La institución elevó en septiembre su rango objetivo de tasas en 0.25 puntos porcentuales, hasta 3.75%-4.00%. 

Los mercados redujeron las expectativas de otra subida en octubre y desplazaron parte de las apuestas hacia diciembre. John Williams, presidente de la FED de Nueva York, afirmó que después del movimiento de septiembre no existe necesidad de actuar con urgencia y que hay tiempo para recopilar más información. También señaló que otro incremento podría resultar apropiado hacia finales de año si la economía evoluciona según sus previsiones. 

Los futuros bursátiles reaccionaron positivamente al informe, mientras los rendimientos de los bonos del Tesoro permanecieron a la baja.

¿Qué dicen el consumo y el PIB sobre la economía?

La economía continúa mostrando fortaleza pese a las tasas elevadas. Los ingresos personales aumentaron 0.2% en agosto, pero el gasto avanzó 0.9%, superando ligeramente las expectativas.

La energía continuó presionando los presupuestos familiares: la gasolina aumentó 4.4%, los servicios de transporte 1.4% y los bienes y servicios energéticos 2.3%.

Al mismo tiempo, el crecimiento económico del segundo trimestre fue revisado hasta una tasa anualizada de 2.2%, frente al cálculo anterior de 1.5%. El ajuste reflejó mayores aportes del consumo, el gasto gubernamental y la inversión.

Para hogares y pequeños negocios, incluidos muchos hispanos, el panorama sigue siendo mixto: una inflación subyacente más moderada reduce la presión sobre futuras tasas, pero energía y transporte continúan encareciendo gastos cotidianos.

La FED enfrenta así un equilibrio complejo: la inflación muestra señales favorables, mientras una economía resistente le permite mantener una política restrictiva sin necesidad de apresurar su próximo movimiento.

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